Marea, el Megacable submarino de Facebook y Microsoft que unirá Europa y Estados Unidos

En anteriores artículos he hablado sobre big data, informática en la nube, Internet de las cosas (IOT), industria 4.0, vehículos autónomos, etc. En este futuro, que ya está presente, si hay una constante es la necesidad de gestionar cada vez más datos y de hacerlo en tiempo real si queremos responder a los retos que se nos presentan.

Para conseguir inmediatez y capacidad de cálculo es obvio que uno de los factores imprescindibles se dispondrá de sistemas de comunicaciones cada vez más eficientes y con una cobertura global.

Tenemos la necesidad de tener cada vez más capacidad de transmisión y de hacerlo en tiempo real, sin embargo la revolución digital se ve ralentizada.

cable marea

Para dar respuesta a esta necesidad aparecen iniciativas como las de “Marea”…

El pasado mes de junio comenzaron en la localidad de Sopelana, en la Bahía de Vizcaya y a 18 kilómetros de Bilbao, los trabajos para conectar, Marea, el Megacable submarino que unirá Europa y Estados Unidos.

Marea es un proyecto de Microsoft y Facebook que gestionará Telxius, que venderá la capacidad como parte de su negocio de infraestructuras.

El desarrollo de este cable se empezó el pasado mes de junio en la costa de Vizcaya y se prevé que en otoño llegue a Virginia Beach, en Estados Unidos.

La intención es que en 2018 comiencen las operaciones con Marea.

Qué es Marea

Un cable de unos 10 centímetros de diámetro, más de 6.600 kilómetros que atravesará el Atlántico a una profundidad máxima de 4.000 metros de profundidad con el objetivo de hacer del mundo un lugar más abierto y conectado, ya que permitirá el acceso a los grandes centros de datos instalados en el mercado estadounidense. Será el cable submarino de mayor capacidad que nunca ha cruzado el Atlántico, compuesto por ocho pares de cables de fibra óptica.

Marea, además contará con grandes capacidades de interoperabilidad. De este modo, las diversas empresas podrán hacer uso de él de manera relativamente fácil con diferentes equipamientos.

El cable está hecho a prueba de todo tipo de peligros y inclemencias.

Diseñado para resistir a la presión del agua, seísmos o tormentas, e incluso a las mordeduras de tiburones.

 

¿Cuál es su capacidad?

Marea cuenta con una capacidad inicial de 160 terabits por segundo Tbps, la más grande del mundo, 16 millones de veces más rápido que una conexión de Internet doméstica.

Así, tal vez, no llegamos a imaginar las dimensiones de su capacidad, podemos traducirla, por ejemplo, en la posibilidad de enviar 100.000 millones de tuits por segundo o la transmisión de unos 4.000 DVD. ¡No está nada mal!

¿Por qué es importante este proyecto e infraestructura?

El proyecto, avalado por Facebook y Microsoft permitirá a Telxius vender la capacidad como parte de su negocio, permitiendo a sus clientes beneficiarse de menores costes.

Por otra parte se trata de un proyecto escalable que puede evolucionar adaptándose a la innovación y la tecnología óptica. Teniendo en cuenta esto podemos concluir que Marea permitirá un crecimiento de los anchos de banda en poco tiempo.

Además, este tipo de proyectos de conectividad resultan fundamentales para el desarrollo de productos y servicios de tecnología en la nube. Marea, concretamente, permitirá una conectividad de baja latencia que ayudará a satisfacer el aumento de la demanda de mayor velocidad a través del Atlántico y mejorará la fiabilidad de los servicios en la nube (cloud services).

Proporcionará una conectividad de baja latencia que ayudará a satisfacer el aumento de la demanda de mayor velocidad y mejorará la fiabilidad de los servicios cloud.

El gran reto. Y los intereses de Facebook, Microsoft y Telxius

El objetivo principal de las empresas implicadas en este proyecto tecnológico (Facebook, Microsoft y Telefónica a través de su filial Telxius) es cubrir la creciente demanda de Internet de alta velocidad.

Pero, hay intereses concretos por parte de cada una de las empresas embarcadas en este desarrollo?

El negocio, por parte de Telxius se encuentra, como he mencionado al principio, en vender este servicio a sus visitantes al mayor.

Por parte de la mayor red social del mundo hay una clara intención de proveer de servicios de vídeo y realidad virtual a sus usuarios. Incluso este Marea le permitirá aumentar la capacidad de transferencia entre sus diversos centros de datos; un buen ejemplo de ello son los datos relacionados con la red social de moda, Instagram o la app de mensajería instantánea más utilizada, WhatsApp, ambas propiedad de Facebook.

¿Y qué hay de Microsoft? Marea es su aliado perfecto para continuar con la expansión de sus servicios en La Nube; como es el caso de Bing o Microsoft Azure.

Más eficiencia y seguridad que el satélite

Hoy en día casi el 99% de los datos transoceánicos se envían a través de cables submarinos.

Uno de los principales motivos es que la conexión satélite tiene una capacidad mucho menor y ofrece una respuesta notablemente más lenta. Esto hace que no sea viable utilizarla en aplicaciones de banda ancha y en tiempo real.

Pero la clave no está solo en la velocidad, también la seguridad. Toda la información que circula es un tesoro para Gobiernos, espías y piratas informáticos. Es mucho más fácil proteger un cable submarino que una conexión vía satélite.

Este nuevo mundo abierto y conectado, gestionado en tiempo real, necesitará cada vez más de sistemas de comunicación como Marea. Estamos pues quizás al inicio de la era de la conexión global de banda ancha.

Seguramente veremos en un futuro próximo muchos “Marea” repartidos por los océanos. Esperemos que se haga una gestión responsable, eficiente y segura.

Por último, si quieres echar un vistazo a los cables submarinos instalados en todo el mundo, puede verlo en esta web https://www.submarinecablemap.com/#/

 

Las claves para entender la Cuarta Revolución Industrial

Estamos inmersos en una revolución tecnológica que está cambiando muchas cosas, especialmente la forma en que vivimos, nos relacionamos y trabajamos.
Un cambio realmente complejo cuyo alcance va más allá de cualquier cosa que hayamos experimentado antes. Un cambio marcado por las nuevas tecnologías digitales, físicas y biológicas al que los economistas han denominado: la Cuarta Revolución Industrial.

El cambio será guiado por la ingeniería genética y las neurotecnologías. Dos especialidades que parecen estar lejos del alcance y entendimiento de la mayoría de los ciudadanos. Sin embargo, su impacto está siendo tan fuerte en nuestro día a día que nuestra manera de relacionarnos está cambiando por completo. Y en consecuencia, veremos cómo esta nueva manera de relacionarnos incidirá de manera directa sobre el futuro del trabajo y la desigualdad, por ejemplo.

Por qué la Cuarta Revolución Industrial

Según los expertos, el fundamento que da lugar a la llamada Revolución 4.0 es que no se trata solo de desarrollo, sino del encuentro de todos esos desarrollos tecnológicos que suponen la transición hacia nuevos sistemas construidos en la revolución digital.

Y hay tres grandes razones que definen esta revolución como propia y no como una prolongación de la Tercera Revolución Industrial:

  1. La velocidad
    El ritmo al que se suceden los avances no tiene precedentes.
  2. El alcance
    Estos avances están llegando a industrias de todos los continentes, produciéndose de manera global.
  3. El impacto

Está impactando de manera directa en todas las industrias.

Por otro lado, sigue la línea de los tres procesos anteriores:

La Primera Revolución Industrial dio paso de la producción manual a la producción mecanizada; siendo el carbón el motor de la misma.
La Segunda Revolución Industrial, trajo consigo la electricidad y la producción masiva. Grandes producciones a coste eficiente pero sin personalización del producto. Recuerda a Henry Ford y su Ford T negro.
La Tercera Revolución Industrial llegó acompañada de la electrónica y las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones. Aquí se inició la capacidad de ser más eficientes en costes y conseguir una mayor personalización de los productos y servicios.
Esta Cuarta Revolución Industrial automatiza de manera total la manufactura y lo que veremos es una fábrica inteligente que combina maquinas físicas con procesos digitales, lo que permite a las máquinas tomar decisiones y cooperar (entre ellas y con los equipos humanos).
La personalización del producto llega a su nivel máximo, pretendemos hacer un producto diferente para cada consumidor al mismo coste que si hiciéramos grandes series de producción.
¡El escenario soñado por los profesionales del marketing!

3 claves para entender la Revolución 4.

  1. Esta revolución se crea sobre una base de sistemas que combinan software, nanotecnología, sensores, una importante estructura física y nuevas tecnologías relacionadas con las comunicaciones.
  2. El IoT (Internet of Things) en español “Internet de las cosas” está jugando y jugará un papel fundamental en este cambio de paradigma.
  1. Afectará a industrias de todo el mundo, lo que dará lugar a un cambio radical del empleo.

Hubo inicialmente una resistencia y la creencia de que las industrias se podían mantener al margen de la digitalización. De hecho, los medios de comunicación, la música e incluso la logística fueron algunas de las industrias en las que más evidente fue esa resistencia.

La evolución no ha dado pie a vacilar demasiado… Y hoy, todas estas industrias están totalmente adaptadas al fenómeno digital. El que no canvie desaparecerá.

Los 8 grandes ejes de la Revolución 4.0

La industria 4.0 es un concepto muy amplio. Un complejo engranaje que podemos dividir en 8 grandes ejes que lo hacen funcionar:

  1. Big data
  2. Cloud Computing
  3. IoT (Internet of Things)
  4. Realidad aumentada
  5. Robótica
  6. Ciberseguridad
  7. Simulación y prototipo
  8. Integración de procesos

El gran reto de la industria 4.0

La adaptación e individualización de los procesos de fabricación a las necesidades de los clientes son en elemento fundamental. Pero no solo eso, sino que habrá que lograrlo mejorando los tiempos de producción, reduciendo los costes y creando una cadena de valor más eficaz. El reto es un reto de grandes dimensiones.

El papel de las personas

No podemos olvidar el papel de las personas en todo esto…

Encajar el todas las tecnologías de las que estamos hablando, ya de por sí es un complejo proceso que hay que hacerlo poco a poco, de forma gradual.

Y probablemente el gran reto de la industria 4.0 sean las personas. Lograr una convivencia fluida, eficaz y natural entre el equipo humano y las máquinas, no es tarea sencilla. Estamos acostumbrados a que en las fábricas por un lado se encuentren las máquinas y/o robots y por otro las personas, no estamos acostumbrados a que interactúen en procesos cooperativos.

Ese muro poco a poco irá cayendo en pro de una mayor eficacia y eficiencia.

El primer paso es el cambio de nuestra mentalidad. Este nuevo paradigma exige una adaptación de las personas a un entorno nuevo y para ello debemos estar abiertos y predispuestos a los cambios.

Abanderando la Revolución

Serán los países más avanzados los que abanderarán el cambio y lo implementarán con mayor rapidez. Ahora bien, las economías emergentes poco a poco se irán sumando y además serán estas las que mayor beneficio puedan sacar.

El empleo del futuro se basará en trabajos que aún no existen e industrias que funcionan con tecnologías totalmente nuevas. Esta revolución tiene el poder de incrementar los niveles de ingreso globales y mejorar la calidad de vida. Ahora bien, todos estos procesos de transformación incidirán de manera positiva beneficiando solo a aquellos que sean capaces de adaptarse e innovar.

Ahora más que nunca debemos adaptarnos si no queremos “morir”.

 

Botón rojo de Google para apagar las máquinas si se revelan contra los humanos

La inteligencia artificial es una de las apuestas de las grandes compañías, que están invirtiendo ingentes cantidades de dinero, esfuerzos y recursos en su desarrollo.

Máquinas que son capaces de aprender con autonomía para facilitarnos la vida en cualquier ámbito.boton rojo de google

Pero llegará un momento en el que las máquinas superarán la inteligencia de los humanos. Y no, no me lo estoy inventando, ni se trata del título de una película de ciencia ficción. Ésta es la conclusión a la que han llegado especialistas de la compañía Deep Mind (una empresa especializada en inteligencia artificial) y el FHI (Instituto para el Futuro de la Humanidad). De hecho, la informática ha avanzado enormemente desde sus inicios hace 70 años. La potencia de cálculo se ha estado multiplicando por dos cada 18 meses, siguiendo la ley de Moore. Se cree que, si la ley de Moore se sigue cumpliendo, para el año 2030 la capacidad de cálculo de un procesador corresponderá a la de una persona.

La hipótesis es, cuando menos, inquietante. Tanto es así que el clásico “Terminator” parece haber inspirado a Google a la hora de desarrollar y patentar su ya famoso botón rojo.

Con el ánimo de erradicar el miedo a la inteligencia artificial, Deep Mind (empresa que pertenece al gigante Google) y el FHI, han desarrollado un “botón rojo”; un botón de emergencia a través del que podrían evitar la rebelión de las máquinas y poner freno a posibles acciones dañinas.

En qué consiste el botón rojo de Google

Laurent Orseau, científico que trabaja para Deep Mind y Stuart Amstrong, de la Universidad de Oxford, son los responsables de este proyecto.

Según Orseau y Amstrong el botón ha sido creado con el objetivo de evitar que las máquinas puedan seguir una secuencia de acciones dañina para los seres humanos o para su entorno. Para ello han desarrollado un protocolo que permite al operador humano interrumpir el funcionamiento de la plataforma de inteligencia artificial en caso de emergencia y, además, asegurar que el robot no sea capaz de invalidar estas interrupciones.

El gran reto de la inteligencia artificial

La duda de si las máquinas se pueden llegar a revelar está ahí y cada vez son más los inventos que cuestionan esta posibilidad…

Un buen ejemplo de ello es un robot capaz de decidir si provocar o no dolor a las personas clavándoles una aguja. Su creador, Alexander Reben, buscaba al crear la máquina adentrarse en el candente debate de si la inteligencia artificia es o no peligrosa.

Otro ejemplo es el bot de Microsoft, Tay, diseñado con la intención de mantener conversaciones amenas y divertidas en las redes sociales, pero al que la compañía tuvo que desactivar el día después de su lanzamiento porque comenzó a lanzar cometarios racistas y sexistas en Twitter. ¿Lo recuerdas?

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160325_tecnologia_microsoft_tay_bot_adolescente_inteligencia_artificial_racista_xenofoba_lb

Parece que muchos son los científicos y especialistas que están de acuerdo en que ningún sistema es infalible y que hay que tomar precauciones.

Y aunque un escenario de peligro como el que estamos planteando no es tan probable hoy en día, la tecnología avanza muy rápido, lo mejor es trabajar sobre ello desde ahora.

La clave parece encontrarse en tomar conciencia de la seguridad en el desarrollo de casi todos los algoritmos o robots y que dispongan de la capacidad de desconectar el sistema en un instante. O mejor aún, que cualquier sistema de inteligencia artificial pueda detectar cuando algo no va bien y sea capaz de detenerse de manera automática.

En el mundo de la inteligencia artificial, conseguir tener control humano en cualquier situación de riesgo es sin duda uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos.

Como conclusión diríamos que estamos ante un futuro apasionante pero no exento de riesgos si no hacemos bien las cosas.

 

 

El futuro pasa por las ciudades inteligentes

Las nuevas tecnologías han supuesto un cambio impresionante en los últimos años. Y, sobre todo, han hecho posible una nueva revolución industrial, la llamada cuarta revolución industrial, la digitalización masiva de procesos y servicios.

Muchas de las películas futuristas que veíamos hace apenas algunos años con incredulidad resultaron ser el vaticinio de lo que hoy es nuestro día, o de lo que será próximamente. Tal y como ocurrió con Julio Verne hace más de 150 años, ahora nos pasa con películas como Blade Runner o Akira, pero esperemos que se mejoren determinadas cosas que pasan.

¿Qué pensarías si te dijera que el futuro pasa por ciudades inteligentes con las que podremos interactuar? Pero no sólo eso, hablo de un futuro cercano, ya que este tipo de ciudades que actúan más como un organismo vivo que como un conjunto de edificios de cemento y acero, ya se están construyendo; Masdar, en Abu Dabi, es un ejemplo.

Todo pasará por la red. Sí, internet ha llegado para cambiar el mundo. Literalmente.

Red eléctrica, tuberías… todo estará conectado. Los vehículos conducirán solos. Las calles, las señales, las tiendas, los edificios … todo será inteligente y responderá a nuestras necesidades. Unas necesidades que hemos tenido siempre; el motivo por el que no se han podido construir antes este tipo de ciudades es porque no teníamos la capacidad de gestionar adecuadamente los datos, pero ahora sí la tenemos. Las técnicas de tratamiento masivo de datos, el famoso big data, nos lo permite.

Un tendencia ecológica

Inteligentes y sostenibles, esta es la tendencia de las nuevas ciudades.

Las soluciones sostenibles no sólo siguen siendo de vital importancia en las ciudades y edificaciones, sino que, ante la ciudad del futuro, dejan de ser soluciones independientes para pasar a formar parte de un sistema digital integrado.

Ya hemos hablado antes en el blog de carreteras que aprovechan la energía solar para autoabastecer su iluminación, o de carreteras que convierten el aire que generan los coches al pasar en energía.

==> Tecnologías que harán carreteras más seguras, cómodas y eficientes <==

Lo mismo ocurre con edificios, por ejemplo, que serán capaces mediante el big data de saber cuándo se produce una mayor demanda de electricidad y almacenarla para su uso cuando falte, detectar estados de emergencia, gestionar de forma eficiente del agua, etc. La gestión eficiente del agua y de la energía son los elementos claves en las ciudades del futuro si queremos que sean sostenibles y autoabastecidas.

El tráfico

Uno de los grandes problemas de las ciudades es el tráfico. Y también uno de los grandes problemas para tener una logística eficiente. Es prioritario sacar usuarios de la carretera, aumentar el uso del transporte púbico y priorizar usos de transporte de mercancías. Por criterios de eficiencia y medioambientales necesitamos fomentar, por ejemplo, los metros o los trenes de cercanías que tienen una capacidad de 20.000 personas/hora frente al turismo que en el mejor de los casos llega a 1.200 personas/hora y contamina 5 veces menos por pasajero que el vehículo privado.

Además, hoy, con la gran cantidad de datos que podemos manejar gracias a las nuevas tecnologías, es posible predecir aquellos lugares en que habrá congestión de tráfico. Es un importante avance. Sin embargo, lo que aún no podemos es descongestionar las calles de las ciudades cuando se colapsan.

Compañías como Waze, ahora propiedad del gigante Google, trabajan en este sentido.

Para los que no la conocen, Waze es una aplicación social de tráfico automotor en tiempo real y navegación asistida que pide a los ciudadanos ayuda para resolver el gran problema del tráfico. Los datos reales enviados por sus usuarios, permiten la aplicación generar un mapa de las condiciones en tiempo real. Sorprendentemente, en países como Israel, se ha comprobado que cuando el servicio no está disponible, se genera mayor caos.

¿Cuándo tendremos ciudades inteligentes?

Esta es, quizás, la pregunta del millón. Ya tenemos en las manos la vía, la tecnología; ¿y ahora qué?

No es fácil, lo que tenemos al alcance de nuestras manos es algo demasiado grande, podemos definirlo como un gran monstruo, desconocido y probablemente incontrolable que tenemos que aprender a domar. Un gran monstruo capaz de hacer de nuestras ciudades lugares más limpios, eficientes y seguros, pero para que se convierten en ciudades inteligentes, es necesario que los gobiernos sean inteligentes y demuestren estar capacitados para gestionar esta revolución. Además, es mucho más fácil construir una ciudad de cero que remodelar una ya existente. En este segundo caso habrá que ir incorporando, poco a poco, elementos inteligentes, elementos “smart”, es la única forma de hacerlo. Realizando pruebas piloto, viendo cómo funciona y así ir progresando.

La implicación de los Gobiernos es imprescindible y decisiva si queremos ciudades inteligentes, ya que estamos ante decisiones que alteran los planeamientos urbanos, flujos de circulación, normativas locales, etc. En este sentido, las inversiones en infraestructuras habrá que realizarlas con criterios de retorno de inversión, es decir, retorno económico y medioambiental y no por otros criterios que a menudo vemos. Hay que decir que esta revolución digital “smart” es una vía muy importante de crecimiento económico si se utiliza adecuadamente, es una oportunidad que no podemos desaprovechar. Nos permite generar muchos puestos de trabajo de alto nivel.

De lo que sí puedes estar seguro es que el ritmo al que avanza la tecnología y la sociedad no permitirá tomárselo con mucha calma … Este futuro está muy cerca del presente.

Claves de la tendencia a la “uberización” de los negocios

Entre polémicas y no pocos detractores, Uber ha ido escalando hasta convertirse en una de las empresas más valiosas dentro del mundo de las aplicaciones. Pero el impacto de su éxito no queda en las astronómicas cifras que maneja, sino que ha derribado barreras y creando tendencia y ya gracias a ella hablamos de la “uberización” de los negocios y de la economía.

Airbnb, Blablacar, Netflix… Hablamos de empresas con sectores tan diferentes, que a priori puede ser difícil buscarles un nexo de unión. Pero lo tienen: todas forman parte de la “uberización” de la economía.

Cuando hablamos de la uberización, hablamos de actividades dirigidas por prácticas de colaboración en las empresas. Se trata de un modelo susceptible de ser integrado, especialmente, en empresas de servicios: transporte (Uber), alojamiento (Airbnb), entretenimiento (Netflix), etc. Aunque las empresas industriales también pueden quedar incluidas, ya que muchas veces cuando hablamos de empresas industriales y de servicios no es tan fácil establecer una frontera clara. Por ejemplo, una fábrica de automóviles podemos pensar que claramente está orientada a producir productos; pero en muchos casos lo que compra el cliente no es sólo el producto, es el servicio que le rodea, compra un servicio privado fiable de transporte, esto quiere decir mantenimientos, vehículo de sustitución, atención en carretera… En fin, todo un abanico de elementos necesarios para conseguir su satisfacción como cliente.

Resumiendo, la frontera entre producto y servicio es cada vez más ligera, por tanto, un concepto como la “uberización” quizás también a la larga será analizado e integrado por las empresas industriales.

 Claves del éxito de la uberización

Una de las claves de este modelo radica en la eliminación de los intermediarios con el objetivo de ofrecer una oferta de tarifas más llamativa y atractiva. La otra clave principal de este nuevo concepto se encuentra en la base tecnológica, el móvil es su fuerte y sus ofertas las alberga una app.

Como nota curiosa podemos ver que se trata de aplicaciones móviles que, lejos de ser complejas, se basan en la sencillez… Si entramos en las app de cualquiera de estas startups veremos que cuentan con un interfaz muy intuitivo, sencillo, en muchos casos con muy pocas funcionalidades. Y es aquí donde podemos aplicar la máxima “menos es más”, es así como logran la mayor eficiencia.

El impacto ha sido tan fuerte en las empresas porque éstas realmente  no han inventado un nuevo modelo, sino que han mejorado el existente. La actividad es la misma, los clientes siguen siendo los mismos, pero el modelo de negocio ha sido mejorado aprovechando las ventajas que ofrece la omnipresente informática y combinando todo ello con la economía participativa.

Como ejemplo podemos poner Airbnb y compararlo con la prestigiosa cadena de hoteles Hilton. Hilton tiene 93 años de historia y gestiona 610.000 habitaciones en 88 países, pues bien, Airbnb ha necesitado sólo 4 años para gestionar 650.000 habitaciones en 192 países, realmente increíble. Además, el modelo de Airbnb no la obliga a realizar elevadas inversiones, de forma que el crecimiento puede ser exponencial. La necesidad de circulante para crecer que tiene el negocio es infinitamente inferior a la todopoderosa cadena de hoteles Hilton. Seguramente las dos tienen su lugar en el mercado, pero lo que queda claro es que la forma en la que Airbnb ha mejorado el modelo de gestión del alojamiento es espectacular.

Pero más allá de todo lo anterior tenemos que hablar de empatía y gran conocimiento del mercado. Esta es otra de las claves del éxito y un denominador común de estas empresas. Todas ellas han sabido reconocer la insatisfacción de los clientes y darle la vuelta a la situación ofreciendo una mayor calidad en el servicio a través de ofertas más competitivas, permitiendo a los clientes ahorrar tiempo o mejorando su experiencia.

La “uberización” es sin duda, una tendencia a la alza, en gran parte por su modelo escalable, que permite el crecimiento de la actividad de una forma natural y fluida sin que la calidad del servicio se vea afectada y lo que es más importante, sin necesidades de inversión en activos y circulante.

Así que, preparémonos para ver “uberizadas” las cosas más extrañas…

5G, el futuro de las redes inalámbricas

5g

Internet se ha convertido en parte imprescindible de nuestra vida y de nuestro día a día. Hoy ya tenemos muchos dispositivos conectados: ordenadores, teléfonos, coches, televisiones, pero en breve empezaremos a ver conectadas nuestras neveras, el armario de la cocina, la ropa que llevamos puesta, todo nuestro entorno estará también conectado a la red. Además, exigimos una conexión cada vez más rápida, eficiente y universal, debemos tener disponibilidad de red en cualquier lugar y en cualquier momento. Y las compañías de telecomunicaciones deben trabajar para complacer esta necesidad.

Si queremos tener conexión en cualquier lugar y en cualquier momento, las redes inalámbricas son imprescindibles, en este artículo hablaremos del llamado 5G. Cuando hablamos de redes inalámbricas, la “G” significa generación. Y del mismo modo que sus predecesoras, el 3G y el 4G, el 5G es un tipo de conexión inalámbrica ideada para satisfacer la necesidad de un futuro donde miles de millones de dispositivos estarán conectados a la red. Esta nueva realidad precisa de un nuevo protocolo. Eso será el 5G. Pero…

Exactamente, ¿qué es el 5G?

La tecnología inalámbrica comenzó con el 1G. En los años 90 conocimos el 2G, aquel tiempo en que los dispositivos nos permitían enviar SMS. Quizás lo que más te suene es el 3G, que nos permitió, no sólo llamar y enviar SMS, sino también navegar por internet. Y el 4G, a grandes rasgos, llegó para mejorar las ventajas del 3G, destacando la velocidad a la hora de navegar por la Red

Pero la cosa no quedó ahí, al 4G se le añadió el LTE (Long Term Evolution), que lo hizo aún más rápido …

El 5G llega para soportar la conexión masiva de dispositivos, aportando fiabilidad y nuevas prestaciones en la navegación, evitando que el ancho de banda colapse. Esta nueva generación, será construida sobre la base del 4G LTE.

¿Qué permitirá?

El 5G nos permitirá afrontar el futuro …

El 5G nos permitirá seguir realizando las llamadas, enviar mensajes y navegar por internet. Hasta aquí nada nuevo. La diferencia es que la velocidad será mucho más rápida. A efectos prácticos, por poner un ejemplo, el descargar y subir archivos pesados, en formato Ultra HD o vídeos en 3D, dejará de ser un problema.

Y además del aumento de la velocidad, estará preparado para soportar que millones de dispositivos puedan conectarse a la vez.

¿Como de rápido será?

Actualmente, la velocidad de transmisión del 4G LTE llega hasta el gigabit por segundo. El 5 G multiplicará por 10 esta cifra, permitiendo una velocidad de descarga hasta 10 gigabits por segundo.

¿Cuando podremos utilizar el 5G?

Desde hace casi un año, algunas compañías están realizando pruebas en algunas ciudades, principalmente en Estados Unidos; otras compañías están haciendo pruebas de manera interna en sus instalaciones. Sin embargo, las predicciones hablan de una disponibilidad global del 5G a partir de 2020.

Algunas cosas increíbles que nos permitirá hacer el 5 G

Vehículos autónomos

Las redes 5G estarán preparadas para responder lo suficientemente rápido como para coordinar vehículos autónomos.

Podemos imaginar carreteras sin semáforos, por ejemplo. Una vez que todos los vehículos tengan cámaras y sensores integrados, podrán capturar vídeo de forma continua y así circular sin semáforos u ofrecer información precisa y exacta de lo que ha pasado en un accidente, etc.

Videoconferencias

El 5G nos permitirá comunicarnos de una forma más visual. Podremos hablar desde cualquier lugar, con cualquier persona, esté donde esté, a través de videos tan nítidos que parecerá que estamos a su lado.

Telemedicina

La medicina por control remoto será una realidad gracias al 5G, que permitirá a los médicos realizar una intervención o practicar una cirugía de manera remota. Sí, como lo lees; los retrasos en la conexión con el 5G son tan minúsculos, que los médicos podrán utilizar robots para operar a una persona que puede estar a miles de kilómetros. Ni siquiera será necesario que se encuentren en un hospital o centro médico.

En fin, estas y otras inimaginables aplicaciones vendrán en los próximos años, es necesario que estemos atentos y aprovechamos las oportunidades que nos ofrecerán para mejorar nuestras vidas y la de nuestras comunidades.

¡Bienvenidos al futuro!

El gran reto de la industria 4.0

Indústria 4.0

Industria 4.0, también llamada ciberindustria o fábrica inteligente, es probablemente el término de moda en el mundo de los negocios. Pero, ¿qué es la industria 4.0? y, ¿por qué resulta tan relevante?

La transformación digital está provocando un gran impacto en la organización y la producción de las empresas, así como en la gestión de la relación con los clientes.

El marketing digital, la web y los dispositivos móviles han captado nuestra atención durante los últimos años. Pero el mayor impacto del fenómeno digital se está produciendo ahora con la digitalización de las industrias. Algunos incluso se atreven a vaticinar una cuarta revolución industrial…

¿Qué es la industria 4.0?

Cuando hablamos de industria 4.0 hablamos de la transformación digital aplicada a la industria de la producción; de la introducción de las nuevas tecnologías digitales en las fábricas.

A través de sensores y otros sistemas de información se produce la digitalización de los procesos productivos con el fin de hacerlos más efectivos y eficientes.

Tan simple y tan complejo a la vez

Hasta hace muy poco existía una idea generalizada de que las empresas industriales se mantenían en una realidad paralela a la digitalización. Craso error.

Algo similar pudimos ver en otras industrias que en un principio pusieron resistencia a la inevitable evolución. La música, por ejemplo, fue una de las más evidentes; o lo propios medios de comunicación; incluso, sin ir más lejos, la logística también nos sirve para este ejemplo. Todas ellas hoy totalmente adaptadas al fenómeno digital.

Igual de desolador que el que han sufrido antes muchas otras industrias se presenta el panorama para las organizaciones que se resistan al cambio de mentalidad y la evolución hacia un marco digital. Y es que, lo que está en juego es la competitividad de las empresas: poder ofrecer una atención personalizada al cliente; posibilidad de diseñar servicios personalizados; capacidad de adaptación a la demanda; producciones más rentables; capacidad para recopilar, analizar y explotar la información, etc.

La industria 4.0 es un concepto muy amplio. Pero para entender mejor su alcance podríamos dividirlo en 8 grandes ejes que permiten el funcionamiento de este complicado engranaje:

  1. Big data
  2. Cloud Computing
  3. IoT (Internet of Things)
  4. Realidad aumentada
  5. Robótica
  6. Ciberseguridad
  7. Simulación y prototipo
  8. Integración de procesos

Un elemento clave es conseguir una mayor flexibilidad e individualización de los procesos de fabricación. Los fabricantes deberán adaptar los productos a las necesidades de los clientes individuales, cada producto será diferente. Estamos hablando de una súper-diferenciación en la producción industrial.

Todo esto habrá que hacerlo reduciendo costes y mejorando los tiempos de producción, elevando así la eficiencia de la cadena de valor. Estamos por tanto ante un reto mayúsculo.

El gran reto de la industria 4.0: Las personas

Aplicar todas las tecnologías comentadas anteriormente, no es fácil, es un proceso largo y complejo poder integrarlo en las empresas, no se puede realizar de un día para otro. Hay que hacerlo de forma gradual.

Sin embargo, el gran reto de la industria 4.0 lo encontraremos en las personas. Uno de los objetivos de la industria 4.0 es hacer convivir en un mismo entorno a personas y máquinas, de forma armónica, interactuando en el procesos de una forma natural, no como ahora. A día de hoy en las fábricas tenemos, por un lado los robots y por otro lado a las personas; no participan de procesos cooperativos. Con la industria 4.0 romperemos esta barrera, colaborando en un mismo proceso para hacerlo más eficaz y eficiente .

Aceptar la transformación digital exige un cambio de mentalidad, una predisposición al cambio y, adaptarse a este nuevo entorno, no será tarea sencilla para los profesionales. Pero tampoco hay elección: es adaptarse o es morir.

Os dejo los enlaces a unos vídeos interesantes sobre la industria 4.0:

Machine learning en la empresa logística

machine-learning

El machine learning (aprendizaje automático) hace referencia al conjunto de técnicas que gira en torno al estudio y la práctica de algoritmos que tienen la capacidad de aprender de los datos.
Se trata de crear programas capaces de generalizar comportamientos a partir del reconocimiento de patrones. Dicho de otro modo, consiste en que las máquinas aprendan sin tener que programarlas específicamente.
El proceso de aprendizaje de la máquina es similar al de la minería de datos (data mining). Ambos sistemas utilizan los datos para buscar patrones. Sin embargo, en lugar de extraer datos para la comprensión humana, como es el caso de las aplicaciones de minería de datos, el aprendizaje automático utiliza estos datos para detectar patrones en ellas y modifica, de forma automática, los parámetros del software en consecuencia.
Los algoritmos de aprendizaje automático se clasifican entre supervisados y no supervisados. Los algoritmos supervisados pueden aplicar lo aprendido en el pasado con los nuevos datos y utilizan lo que llamamos datos de entrenamiento. Los algoritmos no supervisados pueden sacar conclusiones a partir de conjuntos de datos, sin conocimientos a priori.
No se trata de ninguna novedad, el aprendizaje automático tiene mucho que ver con la idea original de inteligencia artificial, de hecho, es un tipo de AI (artificial intelligence).

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han marcado un antes y un después en las empresas, aunque en algunos sectores más que en otros. La logística es uno de esos sectores en los que ha impactado con gran fuerza.
La posibilidad de utilizar y analizar cantidades masivas de datos generados de forma continua ha dado lugar a muchas mejoras, por ejemplo, en procesos continuados y en la optimización de rutas.

A pesar de que, como decía al principio, no hablamos de nada nuevo, las cantidades de datos que hoy las empresas son capaces de recopilar, en ocasiones, las llevan al conflicto de qué hacer con ellos. Y es que los datos por sí solos no son útiles y cuando hablamos de cantidades masivas se torna imprescindible una correcta administración y análisis de los mismos para convertirlos en una herramienta útil.
Ante esta realidad tenemos dos posibilidades: podemos simplemente almacenarlos, lo que supone una gran pérdida de oportunidades e información muy valiosa para la empresa. O bien podemos utilizarlos para aprender y crecer.

Gracias al avance y desarrollo de las nuevas tecnologías informáticas, el machine learning de hoy en día poco o casi nada tiene que ver con las soluciones de aprendizaje automático que conocemos del pasado. Hoy, podemos aplicar y utilizar algoritmos en cantidades o volúmenes de datos que varían de manera constante y crecen a grandes velocidades.
Se trata de algoritmos flexibles y con la capacidad de adaptarse de manera independiente, dando lugar a un sinfín de soluciones que van desde programas o softwares de recomendaciones online hasta, por ejemplo, como hablábamos hace algunos meses, al desarrollo de vehículos que conducen de forma autónoma, sin conductor.

Aplicaciones del Machine Learning en la empresa logística

Las aplicaciones son casi infinitas; de hecho, podemos adaptar el machine learning a tantas situaciones como datos tengamos.

Muchas son las actividades habituales en nuestra vida y rutina diaria que se ven impulsadas por el machine learning… Estos son solo algunos ejemplos: motores de búsqueda, reconocimiento facial, dignosticos médicos, etc.

Pero, ¿qué aplicaciones puede tener el machine learning en la empresa logística?:

– Reconocimiento facial, de voz o de objetos de aplicación, especialmente, en almacenes.
– Predicciones y pronósticos. Muy útil en la fase de transporte, por ejemplo, para obtener datos sobre condiciones meteorológicas o de tránsito; o incluso para evitar errores tecnológicos en equipos.
– Para crear métodos de optimización más rápidos y efectivos, evaluando, por ejemplo, cuál es el momento más adecuado para ejecutar una tarea concreta.
– Análisis de comportamiento de consumo y productividad. Es posible, a través del aprendizaje automático detectar clientes potenciales, prever qué empleados pueden ser más productivos y rentables, adaptar servicios a las necesidades de los clientes, etc.
– Los famosos vehículos y camiones sin conductor…

Aplicar el aprendizaje automático a la empresa logística no es fácil, requiere, además de un programador profesional, también un perfil especializado en probabilidad y estadística. Sin embargo, es una opción a tener en cuenta, sobre todo, para la resolución de problemas de naturaleza compleja en la que los algoritmos son de gran ayuda para encontrar soluciones precisas en el menor tiempo posible.

La clave del aprendizaje automático es su capacidad de construir y adaptar un árbol de decisiones en función de datos conocidos. Así, sus aplicaciones son tan amplias como la capacidad creativa de cada uno; eso sí, todas estas aplicaciones tienen como objetivo detectar patrones en los datos, o bien responder a determinadas preguntas de forma predictiva, ahorrándonos tiempo en el estudio de datos y la definición de casuísticas que podría llevarnos semanas, meses, incluso años.

Finalmente, un aspecto importante que hay que poner sobre la mesa es que las aplicaciones de las que estamos hablando nos darán respuesta a qué pasará, pero no a porqué pasa, este hecho es trascendental y choca frontalmente con nuestra formación empirista. Seremos capaces de detectar que algo va a pasar, pero si queremos saber el porqué, será necesario un análisis posterior. La realidad es que muchas veces nos es suficiente saber que pasará, ya que así podremos actuar en consecuencia y poner remedio. Por ejemplo, si gracias a estas herramientas somos capaces de predecir que habrá un terremoto, podremos prepararnos, desplazando personas, etc., con ello tendremos suficiente, no es necesario saber que esto es debido a que tal placa tectónica se ha desplazado o que se ha producido un tsunami en tal lugar que lo ha provocado.

De lo que no queda ninguna duda es que estamos solo en el inicio de la revolución que representará el uso de las datos masivos (big data) y de las herramientas de aprendizaje automático en todos los campos de nuestra vida y especialmente en la logística. En este sentido, la recomendación que os hago es que hay que volver a ser como los abuelos y guardarlo todo, sobre todo los datos, ya que los datos no estructurados de hoy, excels, powerpoints, correos electrónicos, documentos de todo tipo, etc., son la materia prima que necesita el Machine learning para trabajar y ayudar a gestionar mejor nuestras empresas.

Anticipatory shipping: La patente de Amazon para enviar sus productos antes de que los usuarios los hayan comprado

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Los avances tecnológicos y la innovación hacen que parezca que el futuro que hace apenas unos años veíamos en algunos filmes cinematográficos, se encuentre en el presente, dejando de ser simple fantasía para convertirse en nuestra realidad.

Me vienen a la mente “Minority Report”, “El quinto elemento”, “2001, una odisea en el espacio” o Robocop.

 HAL 9000, el ordenador que vimos en “2001, una odisea en el espacio”, podía interpretar los sentimientos del protagonista y capaz de predecir cuándo iba a apagarle. No sabemos si la inspiración a la hora de crear el “anticipatory shipping” Amazon se inspiró en la película, pero algo parecido es este algoritmo, que es capaz de predecir la demanda de los usuarios con el objetivo de enviar los productos antes de ser comprados y que de esta manera la entrega se realice en una hora.

En el año 2012, Amazon presentó una patente para un sistema de envío diseñado para reducir los tiempos de entrega mediante la predicción de lo que los usuarios van a comprar antes de comprarlo y el envío de productos a su casa antes de que que se realice la venta: «Method and System for Anticipatory Package Shipping».

Hoy por hoy el compromiso de Amazon con los usuarios y compradores que eligen el servicio Premium del marketplace es de uno o dos días en la entrega; aunque existen algunos lugares en los que ya se realizan entregas en 24 horas. El objetivo del gigante es reducir al máximo los tiempos de entrega. Para ello, los denominados modelos predictivos son la clave.

La idea persigue el objetivo de lograr que comprar online resulte tan inmediato como comprar en un establecimiento físico en el que pagas y te llevas el producto.

¿Cómo lo hace?

 El Big Data juega un papel fundamental en esto. Y es que gracias a los datos almacenados en el historial de pedidos de cada cliente de Amazon, el gigante de las ventas en internet es capaz de predecir cuántos nuevos libros de la última novela de Allende, cuántos Samsung 7 o cuántos drones se van a vender en una zona determinada: barrio, ciudad, etc.

 Este modelo que simula la realidad analizando el comportamiento de los clientes en el pasado no es exacto, pero sí permite aproximarse al número de pedidos que se realizarán. Teniendo en cuenta esta estimación, Amazon enviará productos hasta centros de distribución cercanos e incluso camiones asignados a la zona; de esta manera, desde que el usuario finalmente hace ‘clic’ en el botón de compra hasta que el pedido llega a su casa, pueden pasar apenas un par de horas, o menos.

 No podemos obviar que llevar paquetes de un lado a otro, tiene un coste. También para Amazon. Pero si por algo se caracteriza es por contar con una complicada logística que le ha permitido diferenciarse y por su afán de innovar….

¿Qué pasa si su modelo predictivo se equivoca? Esta parte también la tiene controlada; a través de un sistema capaz de calcular si merece la pena (es costos, obviamente) devolver los productos  la central o es mejor realizar descuentos y promociones a los clientes de la zona en la que se encuentran los productos (siempre por un valor menor que lo que supondría el coste de retorno del producto a la central.
La idea no es descabellada: por un lado ofrecen ofertas interesantes a los clientes y les hace felices, por otro lado liquida stock reduciendo los costes, y de paso mantiene su compleja máquina logística funcionando.

 Amazon está tan seguro de su algoritmo predictivo y de las capacidades de su logística inversa

que en Estados Unidos ya está enviando productos a determinados clientes sin que ni tan siquiera hayan hecho “clic”. Es esta la última fase, ser capaz de saber qué queremos antes de saberlo nosotros mismos. Realmente increíble e inquietante.

 Poner en marcha todo este modelo en el que los clientes se cuentan por millones, son cientos los centros de distribución a controlar a lo largo y ancho del planeta y miles (quizá más) los proveedores… no tes tarea sencilla. Pero es, sin ninguna duda, una manera brillante del avanzar hacia el futuro y la demanda y de diferenciarse de la competencia.

 Ya lo dijo Alan Key: “El mejor modo de predecir el futuro es créalo”.

El futuro del transporte por carretera: camiones sin conductor

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Hace un año, quizá algo más de tiempo, que venimos leyendo y escuchando hablar en los medios de comunicación sobre un futuro muy cercano en el que los vehículos prescindirán de un conductor al volante. Pero no solo los medios, gigantes como Google o Uber, e incluso fabricantes como Ford o Mercedes Benz, también auguran un futuro en el que vehículos autónomos no precisarán de una persona al mando…

Mercedes-Benz ha presentado lo que considera el camión del futuro, al que ha llamado “Future Track 2025”. Un modelo que supone un gran avance en eficiencia, seguridad y trabajo en red. Se trata de un vehículo con un sistema piloto automático integrado que permite al conductor descansar o realizar otras tareas mientras el camión se encarga de hacer llegar la carga a su destino de una manera segura y eficiente.
El prototipo de Mercedes-Benz supone toda una revolución para el tráfico rodado y su infraestructura, para la conducción profesional y para el sector del transporte por carretera y tiene, entre muchos otros objetivos y ventajas, asegurar el más alto nivel de seguridad del tráfico, impulsar la creación de redes con gestión inteligente de datos, conservar los recursos y reducir las emisiones. Hay que tener en cuenta que más del 90% de los accidentes se producen por errores humanos.

También ha salido recientemente a la luz una patente del gigante Google, que describe un vehículo sin conductor con taquillas para transportar paquetes.

Según publica la revista Quartz, Google pretende que los destinatarios del envío reciban un código PIN que teclearían en la taquilla correspondiente cuando el camión llegue a su puerta.

La patente no ofrece detalles sobre el funcionamiento autónomo del vehículo. Aunque sí hace referencia a elementos habituales en prototipos de coches u otros vehículos que funcionan sin conductor: sensores de radar y láser, cámaras de vídeo, mapas de navegación, sistemas de comunicación que conectan el vehículo con un controlador externo, etc.

http://qz.com/613277/google-wants-to-deliver-packages-from-self-driving-trucks/

La industria muestra un gran optimismo ante esta posibilidad, pero lo cierto es que, aunque ya se esté probando esta tecnología, el vehículo sin conductor tiene un camino recorrer que presenta más obstáculos que los tecnológicos:

Altos costes

Actualmente, los costes que implicarían el poder poner un vehículo con estas características a circular por las calles son demasiado elevados. Lo que sin duda, hacen que la masificación de los camiones sin conductor se encuentre algo lejos.

Normas que rigen la seguridad vial y trabas legislativas

Tampoco a nivel legislativo estamos preparados en prácticamente ningún país del mundo. Si ya hablábamos hace algunos meses del gran problema que supone para el desarrollo y la innovación los frenos a nivel legislativo que nos encontramos en el uso de drones, en este caso el panorama no es mucho más optimista; Gobiernos, tanto locales como nacionales, se muestran inseguros a la idea de poner millones de vidas humanas en manos de robots. La regulación actual toma como protagonista de la conducción a la persona que está al volante.

Rechazo por parte del sector

No podemos obviar que millones de personas trabajan a tiempo completo como conductores profesionales y, sin duda, este tipo de tecnologías será rechazada en un principio. No estamos ante nada nuevo en la historia de la humanidad, las revoluciones tecnológicas implican que se dejan de hacer ciertas cosas y se hacen otras, los fabricantes de carruajes también se quedaron sin trabajo cuando aparecieron los coches. Seguramente los conductores profesionales pueden hacer otras cosas relacionadas con el transporte de personas y mercancías en el que están involucrados. En cualquier caso, será un camino largo donde todo el mundo tendrá tiempo de adaptarse, si quiere.

Sin embargo, los beneficios son muchos, tanto a nivel de seguridad, como de gestión, optimización de recursos e incluso a nivel medioambiental. También colectivos cada vez más amplios como son las personas con discapacidades, ya sea por enfermedades o por la edad esperan ansiosamente este tipo de soluciones que les cambiarían la vida, dándoles una autonomía de la que ahora no disponen.

Todo estos factores, sino en un plazo muy corto, sí medio, se inclinarán a favor de los vehículos autónomos y comenzaremos a verlos como algo normal en las carreteras en unos 5 o 6 años, me atrevo a augurar.

El primer cambio radical en los próximos 2-3 años será la introducción imparable de los coches eléctricos, después vendrán los coches autónomos y seguramente más adelante la capacidad de desplazarse no sólo por el suelo, de poder hacerlo por otras superficies, agua, aire…

En fin, estamos ante un futuro apasionante si sabemos aprovecharlo, en este caso, como siempre, la innovación debe mover a las empresas ya los emprendedores, hay que apostar por este nuevo mundo que nos espera.